LA SAGRADA FAMILIA EN EGIPTO

28 01 2009

Escrito por Manuel José Delgado

Manuel Delgado en Egipto

Manuel Delgado en Egipto

Egipto, Tierra Santa

No son pocas las personas las que organizan su viaje a Tierra Santa con un recorrido obligado al país de los faraones. Y no les falta razón, ya que aunque fue en la antigua Palestina donde transcurrió la vida adulta de Jesús, las arenas de Egipto no sólo guardan las experiencias de la Sagrada Familia sino, también, posiblemente, los fundamentos del cristianismo.

En Egipto el viajero debe cargarse con una paciencia bíblica para deambular por los hipotéticos lugares que visitó el Jesús niño. Un país subdesarrollado y alejado de las doctrinas cristianas no ofrece demasiadas facilidades para ello. Y además hay que añadir la falta de datos fidedignos para avalar estos santos lugares. La tradición copta, los cristianos de Egipto, son los depositarios de la tradición que refiere aquél viaje realizado hace 2.000 años, aunque hoy en día son lugares abandonados y casi sumergidos entre la basura y la arena del desierto.

En el evangelio de Mateo 2, 13-14 se inicia aquél periplo: “El Ángel del Señor se apareció en sueños a José, y le dijo: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarle”.

Este acontecimiento fue el preludio de un misterioso éxodo. Tan incuestionable fue la revelación, tan directo fue el mensaje, que la familia movilizó su voluntad hacia un único propósito, salir inmediatamente de Belén.

“Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.” (Mt 2,14-16)

2Sobre los pormenores del viaje poco sabemos. Podemos deducir que, cuando huyeron de Herodes, escapar hacia el norte de Palestina era imposible. Y hacia el este se abría un desierto difícil de atravesar, por lo que la ruta hacia Egipto era, geográficamente hablando, la más razonable. Aunque es posible que existieran otros argumentos para elegir dicha dirección. Egipto no sólo se convertía en el refugio adecuado sino que además, es posible, que el contacto del niño Jesús con el conocimiento proveniente de épocas faraónicas y las energías de su tierra y de sus centros de poder, tuvieran un propósito determinado.

El viaje

No existen datos que avalen el recorrido hacia Egipto realizado por la Sagrada Familia, y toda la creencia cristiana copta se apoya, a la hora de ubicar los lugares que visitaron,  en la tradición que señala que el Papa Theophilus (384-412 DC, Patriarca de Alejandría) recibió una revelación de la propia Virgen María, quien le relató los acontecimientos del viaje y los lugares que visitaron en las riberas del Nilo. Los detalles se registraron en una crónica llamado el Mimar, escrita por Theophilus.

Mapa de la Sagrada Familia en Egipto

Mapa de la Sagrada Familia en Egipto

La Familia comenzó a moverse por el sur a través de las montañas de Hebrón para luego ir al occidente hacia Gaza, en el Mediterráneo. Sor María de Agreda, una de las grandes visionarias, mantuvo que permanecieron allí dos días para recuperarse de su tremendo cansancio. Desde allí es probable que continuasen su periplo formando parte de una caravana que fuese rumbo a Egipto, algo que les proporcionó comodidad y protección. Llegaron a El-Zaraniq a unos 35 km al oeste de Al-Arish. Allí se encontraron en la frontera que marcaba los dominios de Herodes y el Egipto romano, podrían considerarse en terreno seguro. Esta zona se llamaba Rinocolura, que etimológicamente quiere decir “los sin narices”, por referirse al castigo que sufrieron sus pobladores cuando los romanos les cortaron las narices. Desde allí se dirigieron al norte de la península del Sinaí.

Horus

Horus

Debieron detenerse en alguno de los oasis de Farma (Pelosium), lugares cercanos a la moderna ciudad de Port Said. Ya en el delta del Nilo llegaron a la localidad de Tel Basta cerca de la ciudad de Zagazig, a unos 100 km al noreste de El Cairo). Se dirigieron hacia el sur hasta Mostorod (a 10 km de El Cairo). Esta ciudad se llamaba antiguamente Al-Mahamma que significa “lugar de baño”, en conmemoración a que la Virgen María bañó al niño Jesús y lavó sus ropas. Siguieron su viaje hacia el noroeste a Belbeis (antiguamente Philippos) a 55 km de El Cairo y descansaron bajo la sombra de un árbol, que hoy recibe el nombre de “el árbol de la Virgen María”. Partieron hacia Meniet Samannoud (Meniet Genah), ciudad situada al norte, para desde allí cruzar el Nilo hacia Samanoud (o Jemnoty), donde cuenta la tradición que fueron recibidos y alojados con hospitalidad. Su periplo continuó jacia el noroeste hasta la ciudad de Sakha. El nombre copto de esta ciudad es Lysous, que significa “el pie de Jesús”, ya que existe una roca donde puede apreciarse la huella atribuida al pie de Jesús. Esta reliquia fue durante cientos de años escondida de ojos foráneos y sólo desde hace algunos años el público puede contemplarla.

Deir-al-Maimun, San Antonio

Deir-al-Maimun, San Antonio

La travesía continuó hacia el sur. Volvieron a cruzar el Nilo para establecerse cerca de El Cairo, en los barrios de Matariyah y Ain Shams, en territorio donde antiguamente se asentó la ciudad de Heliópolis. Matariya era una hermosa aldea donde abundaban los sicomoros. Todavía se conserva un gran sicomoro conocido como el árbol de María pues la tradición sugiere que María se protegía del sol bajo sus ramas. No muy lejos se encuentra la única fuente de agua potable que surge en Egipto, también conocida como la fuente de María, por lavar en ella las ropas del niño. En Ain Shams se había establecido una comunidad judía que había construido la Sinagoga de Unias para las liturgias de su culto. En Matariyah puede todavía verse un árbol hay todavía un árbol que se llama también el “árbol de María” donde se cree que la Virgen descansaba bajo en su sombra.

La moderna ciudad de El Cairo posee actualmente numerosas iglesias de los primeros cristianos coptos, que se elevaron en lugares donde la tradición aseguraba que fueron testigos del paso de la Sagrada Familia: La iglesia de la Virgen María, en Zuweila, la iglesia de San Jorge el Mártir, la Iglesia de San Mercurio, El Convento de la Virgen María y el Convento de San Jorge. En el barrio de Clot Bey se encuentra la Catedral de San Marcos, y la iglesia de la Virgen María (Ezbaweya).

Hermitas de Qusur Al Izayla

Hermitas de Qusur Al Izayla

En el área que llamamos “El Antiguo Cairo” es en donde con mayor fuerza se recuerda el viaje de la Sagrada Familia. Allí se desarrolló posteriormente el incipiente cristianismo, en  épocas donde se conjugaban alternativamente el conocimiento de la Palabra con las persecuciones. La familia de Jesús se cobijó en una cueva sobre la cual, años después, se construyó la Iglesia de San Sergio (Abu Serga). En esta zona, como sucedió en España, se produjo el encuentro de las religiones, ya que aquí, a pocos metros entre sí, se establecieron los primeros cristianos, los primeros musulmanes y los judíos más antiguos, que construyeron la primera sinagoga de Äfrica.

La iglesia de San Sergio tiene forma de Arca de Noé. En sus paredes interiores se suceden iconos realizados sobre madera y planta de papiro, en donde aparecen numerosos dibujos con forma de panales de abeja, «porque la Palabra de Dios es más dulce que la miel». Saliendo de esta iglesia, recorriendo la misma callecilla, se llega a la sinagoga, aunque antiguamente fue iglesia cristiana. Tras el edificio se encuentra un pozo que recuerda el mismo lugar donde fue encontrada la canasta de Moisés por la hija del faraón, ya que el sitio se encuentra cerca de un antiguo palacio de Ramsés. La tradición asegura asimismo que Jeremías está enterrado en este mismo lugar.

Parece ser, con cierta lógica, que todos los lugares visitados por la Sagrada Familia se convirtieron en una iglesia. Esta proliferación de edificaciones cristianas puede apreciarse en el barrio del viejo Cairo y en la zona que se denominaba Babilonia. Es un destino actual de peregrinos cristianos de todo el mundo. Algunos de los sitios para visitar en el área son: La Iglesia Colgante (Al-Muallaqa), la iglesia de Santa Bárbara, la iglesia y convento de San Jorge, la Iglesia de la Virgen (qasriet Al-Rihan), el Museo Copto y la Sinagoga de Ben Ezra. También en la zona llamada Fustat (cercana al Cairo Copto) se encuentra la Iglesia de San Mercurio y el convento de Abu Sefein.

Árbol Virgen Maria

Árbol Virgen María

Según la tradición la Sagrada Familia deambuló por El Cairo para quedarse algún tiempo en el barrio de Maadi, donde actualmente se eleva una preciosa iglesia dedicada a la Vírgen. Luego, desde allí, tomaron un barco para dirigirse hacia el sur de Egipto. Visitaron ciudades a ambos lados de las riberas del Nilo, en lugares donde hoy se conservan rastros de su presencia en conventos e iglesias levantadas para conmemorar su visita. Río arriba, a más de 300 km al sur de El Cairo, hay que destacar la estadía que mantuvieron en lo que hoy es el Monasterio de Al-Muharraq, fue donde se establecieron durante seis meses y 10 días. En lo que es hoy la ciudad de Assiut, los antiguos cristianos coptos denominaron el lugar “la segunda Belén”. Allí un convento y ruinas a su alrededor recuerdan la floreciente comunidad que allí se estableció. Y se cree que fue en Assiut donde José tuvo el encuentro con el ángel, que le anunció su regreso a Israel.

“Muerto Herodes, el ángel del Señor se apareció en a José en Egipto, y le dijo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel, porque ya han muerto los que buscaban la vida del niño” (Mt 2, 19-21).

Como había ocurrido en la huída, la familia se puso en marcha inmediatamente para volver a su casa, dejando a sus espaldas el país de las pirámides. Es posible que el regreso se efectuara por el mar, ya que las ciudades y los puertos no resultaban sospechosos de que alguien les reconociera o tuvieran enemigos que pudieran atentar contra el niño. Se habrían embarcado a través del Nilo hasta el puerto de Alejandría, en donde tomarían una nave que les condujera a Yamnia en una travesía que duraba cuatro días. Finalmente habrían recorrido a pié el camino a Nazaret pasando por el Monte Carmelo. Se cuenta que un principio su idea era ir a Belén, pero sabiendo que Arquelao, hijo de Herodes, gobernaba Judea, dirigieron sus pasos hacia Galilea, donde gobernaba Antipas, el otro hijo de Herodes, por lo que definitivamente se instalaron en Nazaret. Con ello se cumplía el oráculo que afirmaba: “El será llamado Nazareno” (San Mateo 2, 23).

Otra teoría asegura que el regreso de la Sagrada Familia se realizó por lugares geográficos no muy diferentes que los recorridos en el camino de ida. Cuenta esta tradición que a 8 km al sur de Assiut atravesaron el monte Gronka y desde allí llegaron al Viejo Cairo. Desde allí se dirigieron hacia el Sinaí para llegar a Palestina. Este camino les hizo andar durante cerca de 2.000 km durante cerca de tres años conviviendo con la soledad y los rigores del desierto.

Judíos en Egipto

Habitáculos de Qusur Al Rub

Habitáculos de Qusur Al Rub

Los diferentes estudiosos del tema no se ponen de acuerdo en cuantificar el tiempo que permaneció la Sagrada Familia en Egipto. Según unos el periodo fue de 4 meses; según otros, siete años; aunque la opinión generalizada es que Jesús estuvo con sus padres en Egipto cuatro años.

El país de las pirámides no era un territorio ajeno a los recuerdos judíos. Toda la genealogía de la raza humana que inició Adán era asimismo el árbol de familia de Jesús. Todos los fundadores y dirigentes de su pueblo eran sus ancestros, en una larga cadena en la que Jesús era el último eslabón. Sor María de Agreda afirmaba que todas las personas que tomaban contacto la Sagrada Familia se hacían Santos y Grandes.

Iglesia Santa Virgen Deir

Iglesia Santa Virgen Deir

Cientos de años atrás, de acuerdo a la gran Alianza, Abraham, en nombre del Pueblo elegido, había tomado posesión del territorio ya que había sido atravesado por todos los antepasados de su raza. José, el hebreo que resolvió el acertijo de los años de vacas gordas y flacas al faraón, había sido vendido por sus hermanos y permaneció en Egipto como prisionero y sirviente. Pero el descendiente de Jacob estaba destinado a ser un personaje poderoso en la corte del monarca. Como él, miles de judíos fueron a establecerse en Egipto, inmigrantes que no perdieron su identidad y se agruparon como pueblo. El cuevas del desierto egipcio iban a convertirse en la habitación de multitud de anacoretas, los Padres del Desierto. Jacob y José murieron y fueron enterrados a orillas del Nilo pero cientos de años más tarde, de la mano de Moisés y de Aarón se rebelarían para iniciar el éxodo hacia la tierra prometida.

Egipto, que aparece muchas veces en la Biblia, no era sólo el lugar de refugio para un Jesús perseguido. Con toda seguridad la visita al país de las pirámides debió tener otra finalidad que sirviera a Jesús en sus propósitos. Jesús tenía necesidad, y así estuvo profetizado, de recorrer el Nilo, empaparse en las energías de sus centros de poder y seguir su aprendizaje en el escenario de los orígenes de su Pueblo. Tenía que tomar consciencia del saber de sus antepasados, desde Abrahán en adelante, que habían a su vez conocido la magia de Egipto. “De Egipto llamé a mi Hijo” (Mt 2,15).

Prodigios atribuidos a Jesús en Egipto

Cuenta la tradición que José ejercía naturalmente su profesión en la colonia judía asentada en Egipto que le proporcionaba las obras. Por su parte, María habría empleado su tiempo tejiendo a mano, labor en que se asegura era muy experta. Se dice que fue durante su estancia en Egipto cuando María tejió la túnica inconsútil para su Hijo, que iba creciendo con El.

Según la Biblia fue en las Bodas de Caná cuando Jesús obró su primer milagro. Sin embargo la tradición asegura que ya en Egipto el niño puso de manifiesto sus poderes. En la localidad de Tel Basta Jesús obró un milagro. Acuciado por la sed hizo brotar un manantial de agua para que todos se sirvieran de ella, aunque los lugareños debieron asustarse tanto que obligaron a la Sagrada Familia a abandonar la ciudad.

Sagrada Familia en Egipto

Sagrada Familia en Egipto

Según Santo Tomás, en “La Historia de la Infancia de Jesús”, cuando el niño tenía tres años jugaba con otros niños. Encontraron un pez seco y Jesús lo puso en un recipiente ordenándole que volviera a palpitar su corazón. Y parece ser que así fue. Los vecinos, fascinados y asustados por el prodigio, fueron a contar lo sucedido a la viuda que daba cobijo a la Sagrada Familia quien, al conocer lo acontecido, los arrojó de su casa.

También narra Santo Tomas que paseando Jesús con su madre María por el centro de una población, vieron a un maestro que enseñaba a sus acólitos. En ese momento doce pajarillos descendieron sobre ellos, lo que ocasionó la risa de Jesús. El maestro se irritó y dijo a sus discípulos: Id y traédme a ese niño. El hombre cogió de la oreja a Jesús y le preguntó: ¿Qué has visto que te ha hecho reir?. Y Jesús le contestó: Maestro, he aquí mi mano llena de trigo. Se lo he mostrado a los pájaros y ellos se han apresurado a venir por él. Y Jesús se quedó allí hasta que los pájaros terminaron con el grano. El maestro lo echó de la ciudad junto con su madre.

El sacerdote de la ciudad de Samannud, el Padre Johanna, cuenta que había un templo dedicado a Horus que la Sagrada Familia vió cuando llegaron a Samannud. Jesús no entró al templo y pidió que el templo fuese destrozado, y así fue, aunque la gente no se enfadó por ello ya que querían a Jesús por considerarle un enviado divino, ya que previamente había purificado el agua para beber, pues hasta entonces estaba putrefacta.

Cuadro: Alejandría, la Jerusalem egipcia

Anteriormente a los romanos, 300 años antes del nacimiento de Jesús, Alejandro Magno murió sin descendencia, por lo que su imperio se dividió entre sus generales, siendo Ptolomeo el que quedó a cargo del país de las pirámides. Con ello se creó un sincretismo entre los antiguos dioses egipcios y los helénicos. Toth pasó a ser Hermes, y su famoso libro dio origen a la famosa Tabla Esmeralda, e Imhotep, dios de la medicina, fue asimilado con Asclepios. Surgieron nuevos dioses como el adorado Serapis, dios artificial creado a partir del dios egipcio Asar-Hapis (Osiris-Apis), que pasó a ser el esposo de Isis, cuyo culto se desarrolló por todo el Mediterráneo. La adoración a Isis llevó consigo la celebración del nacimiento de Horus, conocido como Harpócrates por los griegos e identificado on ÇApolo y el Sol Invictus por los romanos.

San Marcos

San Marcos

Tras la muerte de Cleopatra (30 a.C.), quien fue una alta sacerdotisa de Isis, Egipto se convirtió en una provincia romana. Alejandría, capital cultural de Egipto, reunía una gran cantidad de filósofos griegos, romanos y judíos escapados de Judea, que fueron desarrollando un culto común en la creencia de que la inmortalidad se conseguía gracias a la iniciación de un “Hijo de Dios muerto y resucitado”, en donde la muerte y el renacimiento era simbolizado por el nacimiento de Horus. El Adonis fenicio, el Attis frigio, el Osiris Egipcio, el Serapis alejandrino todos ellos fueron hijos de dios. Los romanos habían importado de Egipto el culto de Mitra, “Hijo de Dios muerto y resucitado”, cuyo cumpleaños se celebraba el 25 de diciembre.

Con este escenario de creencias hace aparición en Alejandría el cristianismo. La fecha del nacimiento de Mitra fue adoptada por los primeros cristianos como fecha del nacimiento de Jesús, hecho asociado a la señal en el cielo que marcaba una estrella de oriente. Pese que el apóstol que evangelizó Egipto fue Marcos, padre de la iglesia copta, es el evangelio de Mateo el único que nos habla del viaje realizado por la Sagrada Familia a Egipto. Los expertos aseguran que dicho evangelio fue escrito en Alejandría entre los años 40 y 80 d.C. por personas que no podían mantenerse ausentes de los acontecimientos astronómicos que se celebraban desde los antiguos egipcios. Por aquellas fechas en la noche del 25 de diciembre se podía ver ascender por el horizonte las tres estrellas del cinturón de Orión, los tres “reyes” que antecedían la salida de la estrella de oriente, Sirio, que si antiguamente simbolizaba a Isis de la que nació Horus, se transformo en época cristiana en la Madona que daba luz al niño Jesús. Las tres estrellas se convirtieron en la tradición en los Reyes Magos de Oriente.

Por el efecto de la precesión de los equinoccios, la estrella Sirio permanece 72 días al año bajo el horizonte, por lo que no se puede ver. Después de este periodo la estrella vuelve a verse, momento en que se conmemoraba en el Antiguo Egipto el año nuevo. La simbología era la del nacimiento del Horus divino desde el vientre de su madre Isis, representada por dicha estrella. El acontecimiento astronómico varía 8,5 días cada 1000 años. Actualmente el orto helíaco de Sirio se produce el día 5 de agosto, mientras que época de Jesús el hecho se producía el 19 de julio. Es por ello por lo que cuando los romanos cambiaron su calendario lunar a otro solar, de la mano del astrónomo alejandrino Sosígenes, se nombró al mes de salida de la estrella de Sirio con el nombre de Julio César, en ese nuevo calendario “juliano” que no era otra cosa que la continuidad que tuvieron los egipcios durante 3300 años a la hora de medir el tiempo.

Fortaleza Babilonia, Iglesia

Fortaleza Babilonia, Iglesia

El misterio del nacimiento de Horus, nacido de la virgen Isis, tenía por tanto continuidad en la liturgia cristiana, ideas tradicionalmente aceptadas que favorecieron la expansión del cristianismo en tierras egipcias. Un concepto de muerte y resurrección que ha llegado hasta nuestros días ya que, por azares del destino o por causalidades misteriosas, en la pasada noche del 31 de diciembre del año 1.999, cuando todo el mundo se preparaba para la festividad de la entrada del tercer milenio, Sirio marcaba su culminación en el meridiano. Si el helicóptero hubiera colocado (cosa que al final no ocurrió) el piramidión dorado sobre la cúspide truncada de la Gran Pirámide, se podría haber visto mirando desde la cara norte del monumento a Sirio colocado sobre la cúspide, alineado correctamente con el canal sur de ventilación de la cámara de la Reina. Es seguro que muchas sociedades secretas, que muchos estudiosos de los cultos isíacos, considerasen ese momento como el que anunciara la segunda venida de Horus, o de Jesucristo.

Resulta curioso que el único de los discípulos que visitó Egipto fuese Marcos, cuando el único que en los evangelios habla de Egipto fuese Mateo. La tradición oculta esotérica, recogida en sectores de librepensadores, afirma que si por un lado Mateo configuraba las normas de la Iglesia Marcos ofrecía un cristianismo que fue acogido por las corrientes gnósticas.

Hasta el nacimiento del cristianismo todos los adeptos a las diferentes liturgias debían pasar por una iniciación más o menos extensa. El cristianismo rompió esa tradición ya que para pertenecer al grupo sólo se debía profesar la creencia como acto de fe. Fue entonces cuando se produjo la ruptura entre los que, como los antiguos egipcios, el conocimiento era el camino hacia la iluminación, y los que dejaban en manos de la incipiente Iglesia su “salvación”. Una diferenciación que, a lo largo del tiempo, se convirtió en verdaderas persecuciones de los poderosos contra los sectarios y produjo el oscurantismo religioso y científico cuyos flecos han llegado hasta nuestros días pese a los esfuerzos realizados durante el Renacimiento.

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En Alejandría se gestó, o pudo gestarse el pensamiento que ha predominado los últimos dos milenios. Los sabios que moraban en sus casas tuvieron la capacidad de combinar el hábito por la meditación con el desarrollo de la cosa pública, algo que iba en contra de unos poderes a los que no interesaba que el pueblo tuviera un acceso a la divinidad distinto al que propocionaba sus arcas. Y cuando en marzo del año 415 los cristianos enardecidos por el patriarca de Alejandría asesinaron a Hipatia no sólo acabaron con la mujer más notable de la Antigüedad, sino que obligaron a los herederos de la filosofía griega, a los seguidores de Horus, a refugiar su culto a ojos profanos. En Belén nació Jesús, en Alejandría volvió a nacer, como lo había hecho varias veces a lo largo de los tiempos.

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